domingo, 11 de octubre de 2009

En la inopia

En el momento en el que aquel cretino salvaje interrumpe la realidad continua, todo se va al infierno. Por aquel cretino, me refiero a ese animal que sumergido en un desconocimiento absoluto, se mete en ese lugar y logra interrumpir todos los cursos del universo, las trayectorias de espacio y tiempo. Sin embargo, es el paso a otra nueva vida, una vida sin él, sin ella, sin nadie, un comienzo en solitario, un despertar en la inopia, y así todo es más puro, más verosímil, más doloroso, y más crudo. Ese despertar hace que nos tomemos en serio el colegio de la vida, hace que reflexionemos apoyados en nuestros axiomas para ver sobre que eje estamos girando, y así me encuentro.

Sabra dios que se vendra con el nuevo ataque, y por esto hay que estar preparado (¿o no?), cojer las mejores oportunidades que se vengan en el camino y seguir, cargando sin ella, sin él, sin nadie, el peso de la existencia. Resistiendo.

Entonces, para allá voy, a encontrarme con aquel pedazo de vida que me hará vibrar más alto, ese sujeto elocuente que viene a un punto de coordenadas a no-encontrarse conmigo, pero lo hace, y lo cambia todo. Ahí vamos.

Sebastián Jinete

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