sábado, 13 de junio de 2009

El Loco

GIBRÁN KHALIL GIBRÁN   EL LOCO  (1918)   Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió: Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que  me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había  confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de  gente, gritando: -¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones! Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a  refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su  casa, señalándome gritó: -Miren! ¡Es un loco! Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma  se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité: -¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras! Así fue que me convertí en un loco. Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser  comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser. Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón  encarcelado está a salvo de otro ladrón. 

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