lunes, 23 de noviembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
Paris36
domingo, 25 de octubre de 2009
Hoy
Hoy salí a caminar, sin rumbo alguno, sin intención aparente. Simplemente me puse los zapatos y salí a caminar por la ciudad, a recibir un poco de buena brisa, a sentirme parte de algo, a sentirme vivo. Cruce una calle, talvez dos, y llegué a una avenida importante, caminé, caminé, y siempre estuve observando, tratando de encontrar porqués, tratando de descubrir el norte, siempre buscando una razón así fuera ilógico, para poder saber que es lo que está pasando, porque es que me encuentro así. Y continúo, llego a un parque, hay poca gente, las personas le tienen mideo a la naturaleza, prefieren sin máquinas, ya no van a los parques, el parque está muy solo, yo estoy muy solo, y camino. Hace calor, son las 6 y 30 de la tarde, y no hay brisa. Me siento en el pasto, esta bien el pasto, es rico el pasto, es tranquilo el pasto, es verde el pasto, y enciendo un cigarrillo. Disfruto de la compañía de nadie y me pregunto ochocientas cosas. Nadie responde.
Quiero algún día volver a tener las respuestas de las preguntas que no existen. Volver a coger la mano que te lleva lejos sin moverte. Quiero volver al amor. Me paro, corro, y vuelvo a caminar. Continúo mi marcha y ya estoy muy lejos de mi casa, pero sigo caminando, y llega a mi cabeza un pensamiento, y lo transformo en teoría, pienso que talvez camino porque huyo, sin saber de que, pero huyo, y luego me doy cuenta que si, que efectivamente estoy huyendo. ¿Pero de qué?
Camino un par de cuadras más y sigo pensando, los carros me estorban, no me dejan caminar en paz, pero le dan una adrenalina interesante a la ciudad. Le dan polución. Llego a otro parque, y en una banca encuentro un buen lugar para descansar. Mi cuerpo descansa, mi mente y mi corazón no. ¿De qué huyo?
Mi mente empieza a divagar... de ella, de él, de la música, del miedo, del despecho, de la soledad, de un asesino en serie, de un payaso cabrón, de mi madre, de mi profesor, de él, de ella, de ellos, y camino de nuevo.
Cruzo una calle, el semáforo me autoriza, las máquinas nos autorizan, nos dan permiso, nos dicen que hacer. Y camino aun más, llego a la otra orilla de ese rio de ruedas y sufrimiento, de ese asfalto lleno de penas, sexo, y acpm. Subo por la 6ta, o la 5ta, o la 34, o la... Camino y observo como la gente aun sigue con sus afanes. Pasa un señor y su perro, o un perro con un señor, no sé, quién sabe, quién lleva a quién, who knows. Ahora un vendedor de dulces y dolor, un tipo que esconde entre los colores de la magia, las penas de la muerte, del infierno, ¿Quién compra dulces a las 4 de la mañana?
De repente un momento de genialidad, ya sé de quien estoy huyendo, ya sé porque es que está sucediendo todo este circo, ya sé porqué estoy escribiendo, en fin, ya sé porqué y de quien huyo, huyo de mi, de el intrépido sabor de la soledad, pero la enfrento, finalmente, tengo que hacerla, me toca, es mi obligación conmigo, con la vida. Demonios.
Sjinete
miércoles, 14 de octubre de 2009
P.L.A.C.A.R.D
domingo, 11 de octubre de 2009
En la inopia
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Take Me Away
martes, 29 de septiembre de 2009
Inmaculada concepción
lunes, 28 de septiembre de 2009
Rotten City
domingo, 20 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
RIP
martes, 8 de septiembre de 2009
2:29 am - 3:29 am
domingo, 6 de septiembre de 2009
Diagnostícame, Doctor.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Belisario
El Ballet del Elefante

miércoles, 2 de septiembre de 2009
Run
domingo, 30 de agosto de 2009
sábado, 29 de agosto de 2009
Quest (ionate)
viernes, 28 de agosto de 2009
Tración
lunes, 24 de agosto de 2009
Me llamo Juan
sábado, 22 de agosto de 2009
Suspendidos en el aire


viernes, 21 de agosto de 2009
Puntos Suspensivos
jueves, 20 de agosto de 2009
Nowreigan Sky
Human
Capital City
Aviones de Papel
miércoles, 19 de agosto de 2009
Ideas sueltísimas de amor
lunes, 17 de agosto de 2009
Día - Rea
Sin-Ta
domingo, 16 de agosto de 2009
Balada al Projimo
I
Perro Negro, anda, camina… ¿Estás despierto? Qué iluso. Fue en mismo dia en que lo conocí, el día en que el parque de Alfonsina se vestía de gala. Salí a eso de la cuatro del café apresurado por la lluvia y la distancia. Camina, anda. Era tarde y la boda estaba a punto de empezar. Los votos y las bombas estaban en orden, mi presencia era poco más que indeseada, maldita diría yo.
Entré por el portón de madera blanca, ahí estaba ella. Esbelta y vagabunda, como ella. Sólo podía ser ella. Cisne blanco y espectante, tomaba sus manos (como debería estar tomando las mias), ponía en su dedo una argolla (como debería estar poniéndola en el mio). Maldito Cuervo, Sástre de mala muerte.
Se besaron y el trigo y el arroz y las rosas calleron sobre sus cabezas, y puse mi sudorosa mano en mi bolsillo, introduje mis dedos, cargué el artilujio. No sabía muy bien como usarlo, lo que sabía lo sabía porque lo había visto en una que otra pelicula policiaca. Fue sencillo en todo caso, me acerqué, lenta y furtivamente de entre la multitud, le abracé. Boom (fue lento, o por lo menos a mi se me hizo eterno el trayecto que atravezó su corazon y que reventó su espalda contra el pavimento.
Aparté su cuerpo de la desesperada concurrencia: “Perro Negro, anda, camina… ¿Estás despierto? Jajaja… duerme. She’s mine”
II
Estás loco pirobo, salgamos a caminar. Dijeron que su nombre era Fausto, creo que si, Fausto. Fausto era alto, era alto y tenía pantalones verdes, verdes y una camisa que le quedaba como prestada. Fausto era conocido mio (claro que después pude dercile amigo). Era conocido desde el dia en que nos presentaron. A Fausto le gustaba caminar; el tipo era uruguayo y a los quince (XV) había salido de su casa a pasear a Argentina. Después de vistar un tio en Bariloche, se había ido a Brasil donde cumplió los diesisiete (XVII). Ahí se opero “algo” que no se que es, siguió andando por “ahí” hasta que una nena boliviana le dio un hijo. Se despidió de ambos y llego hasta un pueblo colombiano que se llama Pasto y de ahí la vida lo llevo al antro donde lo conocí.
Si, a Fausto le gustaba caminar. Nos conocimos ebrios, así exactamente como un conoce a la gente y la gente lo conoce a uno. En ese estado donde el ego nos deja ser quien apartentemente creemos que somos y entablamos relaciones que (casi siempre) son efímeras. Fausto tocaba la guitarra. Fausto cantaba canciones informales de esas que me ponen a pensar. Fausto así como Vicente le cantaba de vez en cuando a Hernán, y el bombo, y la acústica, las palmas (entendiendo palmas no como matas si no como aplausos, “palmadas”), los versos, la voz desafinada. Y ahí es cuando todos lo miran a él, al que todos en el barrio llaman, llaman cuando están hastiados de esto, y de lo otro, cuando quieren que les digan que deben hacer con sus vidas, y con las de otros. Ese era, o es Fausto.
Fausto, fausto era (es) como un artesano, transforma la materia en “cosas”, por ejemplo volvió mierda su guitarra, y esa madera la volvió un pescado, también me volvió su amigo. Ese era Fausto, y siempre digo “era” porque asi “sea” en estas letras, fuera de ellas ya no es. Porque Fausto se murió. Se murió en abril. Un dia como este, en una hora como esta en donde la gente común se muere. En donde la gente nace también, y en donde gente comun los llora… porque nacen y porque se mueren.
Estás loco Fausto, vamos a caminar.
III
Soñé con vos, anoche, y antenoche, noche tras noche. Soñé con vos. Abracé el aire pensando que eras vos, y el aire se sentía vacío y grande, grande y enorme. Musculatura insensata. ¿Dónde estás mujer? Necesito escuchar el aliento campesino de tu sexo empedernido, necesito saber que alguien me acecha en la noche y me busca en la distancia. Despierto con el viento que me dice que no estas y ese viento me recuerda que estoy vivo. Busco una historia que contar, busco desesperadamente una historia que contar, busco algo interesante que decir, algo que te guste y que podás leer. Empiezo por contar que anoche soñé con vos, pero no eso ya lo había dicho. Catharsys repentina de un estruendo. Sueño y entre sueño con lágirmas repentinas que me miran y sonríen en la lluvia que reposa sobre mí. Maldito agosto. Just one last dance.
¿Pedro Barreto?
Snow II
miércoles, 12 de agosto de 2009
Yo
martes, 11 de agosto de 2009
Desde el inframundo y al lado del perro de tres cabezas
hace apenas dos años?
Cuando eras la princesa
de la boca de fresa,
cuando tenías aún esa forma
de hacerme daño.
Ahora es demasiado tarde, princesa.
Búscate otro perro que te ladre, princesa."



