Y claro, Aunsente fue el estado resultante. Aunsente como el que no está, así igualito: Aunsente. Y después de ver al rededor, el lugar le parecía desconocido. Travieso. Peligrosamente travieso. Era como un laberinto, de esos de la Rayuela, de esos donde no se sabe donde se empieza ni donde se termina. Uno de esos lugares con los que soñamos después de ver una película de terror, esos valles y colinas rocosas con aveztruces rosados, con mariposas y escarabajos que cazan magos y sombreros.
Y en su "No Presencia", descubrió que su habitación era más grande de lo que la recordaba. Se vió perdido en un bosque sin fronteras y en un azul profundo donde nada tenía dirección y mucho menos sentido. Tomó su motocicleta y emprendió la huída en esa laberíntica atmósfera. En un aire de melodrama, de pasión desenfrenada, de emociones encontradas. Se encontro revuelto hasta las entrañas. Su cama parecia un continente desparramado en el espacio. Sus almohadas islas perdidas en un oceano de espuma blanca. La puerta era distante como el dia 15 de ese mes oculto. Desde cuando salir de un estado partícular era tan complicado. Pues desde siempre. Hace mucho había escogido esa vida. Esa vida de encierro y sacrificio voluntario y estúpido.
Y el pobre tipo seguía ahí, buscando la salida. Buscando la llave para abrir la chapa que todavía no había encontrado, chapa de una puerta que no había resuelto como alcanzar. El camino era claro, pero raramente dificil de atravezar. Siempre creyó ser héroe. Sin duda era él quien necesitaba uno. Salir, salir, salir.
De segundos hasta años transcurrieron hasta que nuestro pequeño e ingenuo soldadito de rabia se dio cuenta que sus piernas no le llevarían fuera. Era su corazón. Si, ese corazón. La misma bestia indomable que lo había confinado a la profundad de sus sábanas.
"Me amo" - dijo
"Me amo"- gritó
"Me amo"- dijo su aura emocionada.
"Me amo"- dijo su Insoportable Levedad conmocionada.
Y de un amor cautivo, pasaron las letras transformando los valles en luces, las rocas en vida y la habitación perdida en el tiempo en un mágico resplandor de Presencia.
Después, El Umbral. Si ahí estaba el dichoso Umbral.
Un segudo más tarde miró atrás con una sonrisa que Pagliacci hubiera envidiado.
Observó de nuevo con una mirada mas crítica y al fin se dijo satisfecho:
"A Blue Sky is not the limit..... It's just the fucking beginning."
Pedro José Barreto Velasco


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